Durante más de una década en California hemos visto que la musica norteña viejita se disfruta a cualquier edad y de muchas maneras.
En una fiesta familiar es fácil reconocer a quienes disfrutan la musica bailando. Son los primeros que salen a la pista cuando comienza una polka, una cumbia o alguna de esas canciones que conocen desde hace muchos años.
Pero no siempre hay que estar en medio de la pista para disfrutar de la musica norteña viejita.
Hay quienes prefieren escuchar desde su silla, quienes cantan algunas partes de una canción, quienes esperan toda la tarde por su corrido favorito y quienes, aun con el paso de los años, siguen bailando como si el tiempo hubiera decidido esperarlos un poquito.
Cada persona encuentra su propia manera de disfrutar.
A los 98 años todavía tenía un corrido pendiente
En un cumpleaños celebrado en Riverside, California, un señor cumplía 98 años.
Durante la fiesta había una canción que quería escuchar: El Rodeo de San Pablo.
Pasaban las canciones y de vez en cuando volvía a preguntar por su corrido.
“¿Qué pasó con mi corrido?”
Podían sonar otras canciones, comenzar una nueva tanda o continuar la fiesta, pero él no olvidaba la suya.
Finalmente llegó el momento y sonó El Rodeo de San Pablo.
Cuando terminó, el festejado se acercó, dio las gracias y dijo tranquilamente:
“Pueden continuar con su fiesta.”
Ya estaba cumplido su pendiente.
Tenía 98 años, caminaba entre los invitados y sabía perfectamente cuál canción quería escuchar en su cumpleaños.
Aquella celebración terminó extendiéndose durante aproximadamente ocho horas.
También se puede bailar desde una silla
Durante varios años, unas nietas celebraron a su abuelo llevando musica a sus reuniones familiares.
Con el paso del tiempo, el abuelo utilizaba silla de ruedas. Eso no impidió que siguiera teniendo un lugar en la pista.
Cuando llegaba el momento de bailar, sus nietas llevaban la silla hasta donde estaba la familia y bailaban junto a él.
El abuelo sonreía. Algunas veces se emocionaba hasta las lágrimas.
Tal vez sus piernas ya no podían seguir una polka o un zapateado como en otros años, pero todavía podía estar rodeado de sus nietas mientras sonaba la musica.
Así celebraron juntos durante varios años.
Cuando el abuelo finalmente partió de este mundo, la familia volvió a reunirse con musica para despedirlo, respetando algo que él mismo había querido.
La fiesta había terminado, pero aquellas canciones todavía formaban parte de su historia.
Hay quienes quieren bailar, cantar y pedir canciones
La edad o una condición física tampoco determinan necesariamente cómo una persona participa en una celebración.
En algunas fiestas de personas con necesidades especiales hemos visto reuniones llenas de baile, cumbias y zapateados.
Hay quienes se acercan para pedir una canción y, cuando resulta difícil expresar exactamente cuál quieren escuchar, un familiar o acompañante ayuda a comunicar la petición.
Una vez encontrada la canción, lo demás resulta sencillo: comienza la musica y continúa la fiesta.
Otros prefieren cantar.
No importa si la voz entra un poquito antes, después, si una frase dura más de lo esperado o si solamente se recuerdan algunas partes. En ese momento lo importante no es cantar perfectamente.
Lo importante es estar cantando la canción que se quería cantar.
Porque una fiesta tampoco es un concurso.
Hay canciones que se esperan cada vez que llega la musica
En algunas familias existe una canción que con los años termina siendo parte de la celebración.
Un abuelo, por ejemplo, pide repetidamente Un adobe y cuatro velas, de El Palomo y el Gorrión.
Puede haber muchas canciones durante la fiesta, pero ésa es la suya.
Y probablemente muchas familias conocen esa sensación.
Hay canciones que recuerdan un lugar, una época, una persona o simplemente aquellos años cuando se escuchaban con más frecuencia.
Por eso una canción viejita no necesariamente se siente vieja para quien creció escuchándola.
Para alguien puede ser la canción que escuchaba cuando era joven, la que bailaba con su pareja o aquella que siempre estuvo presente en las reuniones de su familia.
100 años y cuatro generaciones reunidas en una sala
En California también hemos visto celebrar los 100 años de una abuela rodeada por cuatro generaciones de su familia.
No hizo falta una gran pista de baile para que la musica formara parte de ese momento.
La celebración se realizó en la sala de una casa, con hijos, nietos y bisnietos compartiendo el mismo espacio.
Una canción podía significar algo diferente para cada generación.
Para la abuela podía pertenecer a una época de su propia vida. Para sus hijos podía ser la musica que escuchaban en casa. Para los nietos y bisnietos podía formar parte de los recuerdos de su familia.
Lo que comenzó como un convivio terminó extendiéndose hasta aproximadamente siete horas.
Una abuela de 100 años, cuatro generaciones y muchas canciones compartidas en la sala de una casa.
Unos bailan y otros simplemente escuchan
En celebraciones de 80, 90 y hasta 100 años hemos visto muchas maneras diferentes de disfrutar la musica norteña.
Hay personas mayores que todavía bailan durante horas. Algunas cantan, hacen bromas, piden canciones y disfrutan la fiesta con toda la energía.
Otras prefieren permanecer sentadas.
Algunas necesitan ayuda para acercarse a la pista. Otras solamente escuchan y sonríen cuando reconocen una canción.
Ninguna de esas maneras necesita ser mejor que otra.
Porque disfrutar de una canción no depende de cuántos pasos se puedan bailar.
A veces basta escuchar los primeros acordes para saber exactamente cuál viene.
La musica norteña viejita sigue acompañando generaciones
Con los años pueden cambiar muchas cosas.
Tal vez ya no se baila igual. Tal vez ahora los nietos son quienes llevan al abuelo a la pista. O quizá ocurre todo lo contrario y el festejado de 98 años todavía anda entre las mesas preguntando por qué no ha sonado su corrido.
También puede suceder que una familia reúna cuatro generaciones alrededor de una persona que está celebrando un siglo de vida.
Pero las canciones siguen ahí.
Unos las bailan, otros las cantan, algunos las recuerdan y otros simplemente se quedan escuchando.
Por eso, cuando se trata de musica norteña viejita con Tololoche, la edad no decide cómo debe disfrutarse.
Cada quien encuentra su propia manera.
¿Estás preparando una celebración familiar?
Puedes consultar nuestra guía sobre cómo encontrar al grupo norteño adecuado para tu fiesta.
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